Fiscal Nacional envistió a 16 nuevos fiscales de la República
Fiscal Nacional en primera ceremonia de investidura de 16 nuevos fiscales
En esta ceremonia, el Fiscal Nacional instauró oficialmente un nuevo protocolo de investidura para las y los fiscales adjuntos del Ministerio Público, reforzando el carácter institucional del cargo y el compromiso de quienes lo ejercen con la Constitución, la ley y los más altos estándares éticos. La actividad marcó, además, la entrega del nuevo Código de Ética para Fiscales y Abogados del Ministerio Público, un instrumento destinado a orientar el ejercicio de la función con independencia, objetividad, integridad y un enfoque centrado en las víctimas. A continuación, compartimos el discurso íntegro pronunciado durante la ceremonia.
Estimados fiscales regionales, fiscales adjuntos que juraron o prometieron, autoridades del Ministerio Público, familiares de los nuevos fiscales, señoras, señores.
Les hemos convocado a la Fiscalía Nacional para instaurar -desde hoy- una ceremonia de investidura de las y los nuevos fiscales del Ministerio Público, en la que queremos destacar su carácter de autoridad y su deber de desarrollar sus funciones con estricto apego a la Constitución, a la Ley Orgánica Constitucional del Ministerio Público y al Código de Ética de Fiscales y Abogados que hemos elaborado y que fue presentado en el Consejo General de Fiscales, en abril pasado.
Desde hoy, cada vez que asuma un nuevo fiscal en cualquier lugar de nuestro país, deberá ser investido conforme a este nuevo protocolo institucional, que ha sido diseñado para asegurar la solemnidad del cargo, la lealtad a la Constitución y el compromiso con la justicia, las víctimas y los testigos.
En esta ceremonia pública, se ha dado lectura a un extracto de la resolución de nombramiento de fiscal adjunto, se les ha tomado juramento o promesa, han firmado dicho documento, se les ha hecho entrega de un símbolo institucional -la insignia institucional- y se les ha regalado un ejemplar del nuevo Código de Ética para Fiscales y Abogados del Ministerio Público.
Este documento, el Código de Ética que hoy entregamos, fue elaborado durante cerca de un año por un Comité de destacados fiscales y abogados de la Fiscalía, en la que también se contó con la colaboración de la Asociación de Fiscales. El texto fue presentado en tres ocasiones en Consejos Generales del Ministerio Públicos y en julio pasado tuvo su aprobación final.
Su objetivo es establecer un marco institucional, explicitando los principios y valores éticos institucionales que deben cumplir los fiscales de la Fiscalía en el marco de su intervención en el proceso penal, teniendo como eje el profesionalismo, la independencia, la coherencia y la opción por la justicia.
Es la expresión del compromiso de los y las fiscales con aquellos deberes que conforman el ideal que debe esperarse de un integrante del Ministerio Público, constituyen aquel desempeño exigible y deseable en el ejercicio de sus funciones, y han de contribuir a optimizar su desempeño y orientar su comportamiento, reforzando con ello la confianza de la ciudadanía en la institución y, por ende, en el Sistema de Justicia.
En el Estado de Derecho democrático en que nos desenvolvemos hoy, todos los actores del sistema penal estamos obligados a ejercer nuestras funciones en el marco de la institucionalidad y la legislación que nos rige. Los tribunales están llamados a actuar con imparcialidad y ponderación; la Defensoría, pública o privada, a otorgar una debida defensa; y los fiscales, a actuar con objetividad y con apego irrestricto a la Constitución, las leyes, la ética y nuestra reglamentación interna.
Este Código de Ética, justamente, viene a reforzar y refrendar esa labor. Explicita los principios y valores institucionales, los posibles conflictos de interés en el ejercicio de las funciones, cómo llevar las relaciones con los abogados, con los intervinientes, con los funcionarios policiales, con los peritos, el uso adecuado de la selectividad penal y de las salidas alternativas, el uso responsable de las redes sociales, el uso responsable de la Inteligencia Artificial, entre otras materias.
Y para el mejor uso de este Código de Ética sumamos la Ley Orgánica Constitucional del Ministerio Público, Ley 19.640, actualizada, como material de consulta permanente.
Estimados y estimadas asistentes:
La labor del Ministerio Público no se mide únicamente por cifras, sino por el impacto concreto que generamos en la vida de las personas, especialmente en quienes han sido víctimas de delitos. Cuando hablamos de justicia, no hablamos solo de leyes ni de estadísticas; hablamos de personas. Detrás de cada denuncia, detrás de cada carpeta investigativa, hay una historia. Hay alguien que fue vulnerado, alguien que perdió algo más allá de lo material: su tranquilidad, su integridad y su confianza en los demás. Por eso, nuestro deber es proteger a las víctimas con convicción, ponerlas en el centro de nuestra gestión y honrar la confianza que la ciudadanía deposita en nosotros.
Esta ceremonia y este Código nos recuerdan que el cargo que hoy asumen no es solo una responsabilidad jurídica, sino también un compromiso ético y humano. Cada decisión que adopten, cada investigación que conduzcan y cada víctima que escuchen contribuirán a fortalecer —o debilitar— la confianza de la ciudadanía en la justicia.
Lleven siempre presente que ejercer como fiscal es servir a Chile desde el Estado de Derecho, con independencia, objetividad, integridad y valentía. Que la insignia institucional que hoy reciben sea un símbolo permanente del honor de representar al Ministerio Público y que este Código de Ética sea una guía viva para actuar con rectitud incluso en los momentos más difíciles.
Y nunca olviden aquella lección que transmitió Cicerón hace más de dos mil años al escribirle a su querido hijo Marco:
“No hay parte de la vida, ni en lo público ni en lo privado, ni en los asuntos del foro ni en los domésticos, tanto si actúas solo como si tratas con otros, que pueda verse libre del deber; en cultivarlo está la honorabilidad de la vida y en descuidarlo, su vergüenza”.
Les deseo el mayor de los éxitos en esta nueva etapa. Que nunca pierdan de vista el profundo sentido de la función que hoy abrazan: perseguir la verdad, actuar siempre con probidad, defender la justicia y devolver esperanza a quienes más la necesitan.
Muchas gracias.