30/08/2026

“El crimen dejó de mirar nuestra frontera como un lugar de paso y empezó a mirar nuestra cadena logística”

El Fiscal Regional, Juan Castro Bekios, advierte que el desarrollo del Corredor Bioceánico elevará los desafíos para perseguir delitos transnacionales. Frente a ese escenario, plantea fortalecer la coordinación institucional, la trazabilidad de las cargas, el uso de tecnología y la inteligencia financiera.

El Fiscal Regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, advierte que el crimen organizado dejó de observar la frontera únicamente como un lugar de paso y comenzó a identificar la cadena logística como un activo para sus operaciones.

Ante la futura consolidación del Corredor Bioceánico, plantea reforzar la coordinación interinstitucional, el intercambio de información, la tecnología y la inteligencia financiera para anticipar delitos vinculados al movimiento de mercancías y el comercio exterior.

¿Qué delitos vinculados al transporte, puertos, comercio exterior y movimiento de mercancías están adquiriendo mayor relevancia en la Región de Antofagasta, y qué participación tiene en ellos el crimen organizado?

Llevo más de veinte años persiguiendo el delito y catorce de ellos en el norte, y algo cambió: el crimen dejó de mirar nuestra frontera como un lugar de paso y empezó a mirar nuestra cadena logística como un activo que capturar. Cuatro fenómenos ganan relevancia. El robo de cobre, que ataca directamente la cadena de valor minera: una investigación multiregional detectó una red que movilizó cerca de 917 millones de dólares en cobre, exportándolo mezclado en cargas declaradas como chatarra. El contrabando, ligado a la Zona Franca. El lavado de activos basado en el comercio, mediante sub y sobrefacturación de exportaciones. Y la contaminación de carga legítima de exportación, sin conocimiento del exportador, que suele ser una víctima. En todos, el crimen organizado participa como lo que es: una estructura, no una nacionalidad. Por eso lo diré con claridad: “la certeza institucional es la infraestructura invisible del comercio exterior”. En la era de los corredores, la ventaja del norte no está en levantar un muro, sino en gobernar la ruta que lo cruza.

A medida que se consolide el Corredor Bioceánico, ¿en qué proporción consideran que se incrementará el número de crímenes y qué análisis han realizado al respecto para encontrar soluciones interinstitucionales?

No me va a escuchar poner una cifra al futuro: proyectar un porcentaje de aumento del delito sería adivinar, no analizar, y a quien invierte se le debe rigor, no alarma. Lo que sí afirmo, con base: toda gran infraestructura es de doble uso y la apertura del corredor no inaugura el problema, sino que escala su velocidad y su volumen. No es una hipótesis local: organismos internacionales ya registran el desplazamiento de las rutas de la cocaína hacia el Pacífico Sur. Por eso hicimos un análisis de riesgo que identifica los nodos críticos del tramo chileno (los pasos de Jama y Sico, los puertos y la Zona Franca de Iquique) y trabajamos donde de verdad se resuelve: en la coordinación entre Fiscalía, Carabineros, la PDI, Aduanas, Armada y Ejército. El puente que cierra la ruta atlántica se unió hace pocas semanas; su inauguración formal viene este semestre. Esa es la ventana: los próximos veinticuatro meses. No prometo un corredor sin riesgo: comprometo un Estado que lo mide, lo persigue y se anticipa.

Actualmente, ¿existen dificultades para investigar delitos que atraviesan distintas jurisdicciones, regiones o países, como podría ocurrir con mayor frecuencia a futuro?

Existen, y son de fondo. El Estado actúa dentro de sus fronteras y jurisdicciones; el crimen opera a través de ellas, a la velocidad de un contenedor. La cooperación judicial internacional es más lenta que el flujo ilícito, y esa asimetría es hoy la verdadera frontera. Frente a ella, la clave no es custodiar una línea estática, sino rastrear el flujo a través de las jurisdicciones, de origen a destino, hasta su estructura humana y financiera. Esa es la aptitud decisiva para un territorio que aspira a ser hub de comercio exterior. Y su respaldo institucional ya existe: Chile creó, por reforma constitucional, la Fiscalía Supraterritorial, una unidad nacional especializada en crimen organizado y delitos de alta complejidad, concebida para algunos hechos que exceden a una sola región o son transnacionales. Es la arquitectura que faltaba para perseguir un flujo que no respeta límites regionales, ello junto a las capacidades, conocimiento y experiencia de las fiscalías del norte, hará crecer su valor cuando el corredor opere a plena capacidad. A ello sumo, en un plano distinto y personal, el encargo del Fiscal Nacional sobre el narcotráfico marítimo entre la Segunda y la Cuarta Región. Hablo, con todo, solo como Fiscal Regional de Antofagasta y a título personal, sin comprometer la posición institucional del Ministerio Público. La frontera que queda por cruzar es la cooperación en tiempo real y la recuperación de activos entre países: seguir la droga detiene un cargamento; seguir el dinero desarma una estructura.

Desde la experiencia de las investigaciones realizadas en la región, ¿qué cambios de coordinación, intercambio de información, tecnología o normativa son necesarios para anticipar y perseguir con mayor eficacia los delitos que afectan a la cadena logística?

Desde lo que hemos investigado, cuatro cambios, y los planteé personalmente ante los empresarios en Exponor 2026, como sugerencias, no como quien fija la política pública. Coordinación: estandarizar una sola metodología entre instituciones y compartir información en tiempo real; propuse allí un Centro de Inteligencia Integrada Portuaria, porque revisar contenedores no basta si nadie cruza los datos. Tecnología: elevar el escaneo no invasivo de contenedores y modernizar los sellos hacia la trazabilidad, para distinguir el cobre lícito del robado y proteger al productor legítimo. Inteligencia financiera: fortalecer nuestra Unidad de Análisis Financiero, hoy subdimensionada, y crear una capacidad especializada en lavado basado en el comercio, que es la frontera sin explotar. Normativa: hay avances (la ley que por primera vez regula los criptoactivos, sumada a la nueva institucionalidad supraterritorial) y brechas que el corredor volverá inadmisibles. Nada de esto lo hace el Estado solo: requiere un sector privado con compliance y debida diligencia real. El Estado pone el marco; la empresa lo llena de contenido. “Protegemos la cadena minero-portuaria no contra el norte, sino para el norte: que aquí la certeza sea la mejor inversión”.

 

Publicado por Suplemento Puertos y Logística
El Mercurio de Antofagasta

 

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